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Mostrando entradas de enero, 2015

Todas las cosas

No me mires, no me preguntes cómo estoy, no me trates bien, no me trates, no me mires a los ojos, no me dés los buenos días, no me mandes ningún mensaje, no me mandes ningún whasap, nunca me sonrías, ¿Por qué me pones otro me gusta? Si haces cualquiera de estas cosas, me voy a enamorar de ti, Me voy a enamorar de ti hasta los huesos, Serás la mujer más bonita del mundo, serás perfecta, te voy a acosar, te voy a agobiar, pienso ir hasta el final,  Puede ser una auténtica pesadilla, no te acerques cuando pase, Si me ves solo en esa silla, no te acerques, no me mires, no me pidas la hora, no me des los buenos días, Ahora ya lo sabes, Me puedo enamorar. FRancesc Armero
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Has salido a la calle escapando del hogar, has salido a la calle, y que esperas encontrar? algo nuevo que te ayude a continuar? una solucion quizás? Coreando la cancion de un grupo estúpido, y metiendo la anarquia en una A dentro de un circulo. Has salido a la calle, y que esperas encontrar? una solucion quizás? En los bares no te vas a librar del agobio, lo que bebes te lo van a cambiar por dinero, y la gente en realidad no quiere, saber nada de ti, compañero.

Para Shae

Shae como veo que me lees,,,comunicate mas conmigo, la vida no se me da bien. La cago mucho, estaba mejor solo y hablando contigo. Estoy  triste, qué bien escribes cabrona. Anda mandame un mail y te cuento la que he liado xD

La muñeca diavólica I

 La conocí en una cena, más que conocernos, ella bendecía mis lingotazos de guisqui-cola con alegría, desde la lejanía de la otra mesa " Otro a mi salud, majo". Yo, no acostumbrado a salir, ni a ninguna muestra de cariño fuera de contexto, me sentí muy animado la verdad. Lo que seguramente era cosa habitual en cualquier cena en épocas de navidad, era para mi casi el summum de la felicidad.  Horas antes, yo ya sabía que era rubia, de media melena con las puntas hacia afuera, muy jovial, que pasaba de los cuarenta y que iba acompañada. Era imposible mirarla sin enamorarse de  inmediato de ella, de su fuerza. La forma de su cara te llevaba a mirarle los labios y los labios a los dientes, unos dientes muy traviesos. A pesar de los impedimentos y de mi estado etílico yo intentaba desesperadamente mirarla y que me mirara pero ella pasaba de mi. Y a su pareja no parecía hacerle gracia nada de todo aquello. Al terminar la cena, y los cuatro guisquis se hizo un corrillo frent...