oda al deporte
Tenéis cuarenta años y parece que tengáis trece. He jugado a fútbol a nivel federativo toda mi vida, empecé con cinco años y lo dejé a los diecisiete, A los diecisiete cambié las botas, los madrugones y los entrenos por la noche la guitarra y el alcohol. Daos cuenta, vais contra la naturaleza, dejad de daros golpes Ya Aristóteles dijo que a los cuarenta le llegaba al hombre su plenitud y su madurez, la madurez de su cuerpo y de su alma. Y también, porque no decirlo, sus canas y su barrigilla y deformidades. Así que me pregunto: ¿Qué hacéis con esos largos entrenamientos, con esos esfuerzos y esas aburridas horas de gimnasio? ¿Ir contra lo natural, intentando alcanzar una imagen de vuestra mente? Y por supuesto, esa imagen atlética, ese cuerpo joven no lo ha puesto en tu cabeza sino la sociedad en que vivimos. ¿Por qué no cambiamos las conversaciones sobre cuádriceps, bíceps, tiempos y masa muscular por los afluentes del Duero? ¿Por qué no os encendéis un cigarro, abrís un libr...