La trampa
El sonido del tambor, abre paso a tu caminar ya no se si eso fue amor empezar sin terminar Intoxicándome al bailar fundido en mi propio ardor "Necesito para estar sentado un arbolito en este descampado" decía la canción cuando te susurraba despacito Aquí no hemos venido a jugar!! Desorientado al no verte ya lo decía aquel libro de Pérez-Reverte Mis manías son las lagrimas que calaron hondo aquel día desde la puerta de aquella casa con jardín, en Andalucía. Destino, cruel yo te fui infiel de noche dormía aun soñando, vida mía que yo te quería. La mar que nos unió, destiñó la ropa hundida. en aquel poso de mala fe sin avaricia, sin colores solo tu olor a rosa, apurando yo el café y tu sonrisa, me sonroja.