VII

Hacia tiempo que no me sucedía nada curioso, lo típico de un chico normal; ir a trabajar, ver series en internet y algun polvo ocasional. Bueno, le daremos una mención especial a ese affair con esa dulce teenager llamada Mujer Y.

El instituto cerraba sus puertas, entre colegas poniamos a parir al que no estaba, a madres y padres, a la Generalitat y todo, ya sabeis de que os hablo...
Cada vez tenía más claro en abandonar mi puesto y auto aplicarme la Ley antiterrorista del pensamiento...pero tenía que pagar las cuotas de las múltiples asociaciones dónde queria integrarme y no conseguía, así que un buen día, sin decir nada a nadie no me presenté al instituto y fui en busca de mi mismo...

Si el asesino era el funcionario me había ya convertido en uno de ellos, era parte heavy del sistema, ese que tanto nos mola y odiamos. Cada noche me visitaban "ellos" y me tentaban a hacer algún viajecito pero estaba tan cansado que no me apetecía y me quedaba en casa mirando series repetidas o dedicando a descifrar lo inculcado de mi ser auténtico, era un puzzle tan grande que nunca lograba terminarlo.

Los illuminatis me llamaban a diario y me felicitaban por mi tarea de crear odio social, envidia, vanidad y rencor por lo tanto el tema económico no me preocupaba, pero cada vez sentia un sentimiento de soledad en el  pecho que ya no podia suplir la codeina ni los extasis, asi que remedié en ir a conocerla a ella.


Después de trepar por unas escaleras, rocas y caminitos pedrados de grafito, la encontré masturbandose en el césped, llena de pétalos y vino....Qué guapa estaba, seguramente terminaria alguna sesión pero en el fondo tenía un corazón tan profundo que siempre tenia un espacio para mi...Así que se levantó y fuimos a sentarnos en el banco más próximo del jardín...Me habló del amor  y de la belleza, del sexo....de unos libros encantados los que tu mente creaba la accion y la trama...tambuen subimos de nuevo al viejo columpio y nos reimos.

Me pasó unas black y unos votos / una manera cybernética de apoyar siempre a la mayoría; y finalmente acabamos discutiendo si ganaba la liebre o  la tortuga; terminemos en tablas.


Cuando se nos pasó el cachondeo y el aburrimiento subimos a la nave, bien cargada de combustible y volvimos a irnos a dar una vuelta por el espacio y es que alli nuestras almas se sentian libres y apreciabamos la locura del  mundo moderno de una forma tan distante que hasta parecía que ya estabamos muertos.


Francesc-

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