Óraculo de Delfos

Bukowskiana

Hace un rato
estaba sentada en el borde de la cama
quitándome los zapatos
tratando de encontrar
excusas nuevas
para no tener que escuchar a
la vida
que sigue golpeando al otro lado
de mi puerta
y de
pronto
recordé algo
recordé
un día del verano pasado
en que fui a encontrarme con él

el tren
me dejó en aquella
estación perdida
no consigo acordarme
del nombre del lugar
lo que sí recuerdo es que
no nos veíamos desde
hacía más de
un mes
(justo desde la noche
que fue la
esencia
de todas las noches
y en la cual supe que
él
era y sería para mí
siempre
más
que cualquier otro)

bueno, entonces
me bajé del tren
(que llegaba con retraso)
y le vi
él me esperaba
allí
en el andén
fumando
bajo un sol de agosto que brillaba
y
su cara
brillaba incluso más que el sol
mientras me miraba
correr hacia él
él
llevaba puesta una camiseta
blanca
de marga corta
en la que había rotulado
mi nombre
recuerdo que le adoré
por eso
y recuerdo también que
cuando estuve a su lado
alcé los brazos alrededor de su cuello
y entonces él me subió a su cintura
mientras yo
sentía su boca
como un milagro
sobre la mía
y allí
en medio de aquella olvidada
estación
la vida cobró
de pronto
sentido

de aquel día
soy capaz de recordar
cada pequeña cosa:
que hacía mucho calor
que compramos golosinas
y un poco más tarde
fuimos a dar una vuelta en su coche
y que yo
no podía parar de sonreír
pensando
que estaba a su lado
mientras el resto del mundo
estaba solo

todo esto recordaba
esta tarde
mientras me quitaba los zapatos
después de un día complicado
y me preguntaba
en dónde estamos
ahora
nosotros dos
y también
en dónde estará
si es que aún existe
aquella vieja camiseta que
llevaba escrito
mi nombre.

La mujer que cambio mi vida

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