La luna se esconde

Se marchitó la flor que nos unía
Llevaderos fueron los tiempos;
en que anduvía,
por la senda del pecado
de su bracito,
a su lado.
Rosas, jazmín y azucena
veneno puro entre mis venas
Prados, lluvia y monte
Ya nadie me responde.
Ya nada palpita
no consigo recordar
ese roce de su pelo
en mi mirar,
los ojos negros
exhaustos de contemplar
su desparpago y su belleza
Aún hoy me hacen soñar

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