Filosofía accidental
Querría expresar mi más sincero
agradecimiento a la profesora Montse Torras del Daina.
Yo en el instituto era muy malo, no en
las notas pero sí en comportamiento. Los muy deficientes en actitud,
así marcados en rojo, como cuando están en numero rojos con el
banco? Pues así, y había muchos. Ahora mismo recuerdo que hasta me
invitaban a irme al FP, con buenas palabras y siempre con una sonrisa
en la boca. Mi actitud no era buena, lo sé, me gustaba mucho hacer
la gracieta y pasar de todo; supongo que como los ninis de ahora,
pero yo iba cada día a “estudiar”. Es un instituto
privado-religioso, donde solo querían a los mejores, a futuros
ejecutivos, empleados de banca, políticos, severos profesores; en
ese templo del mal, la espontaneidad, el amor y libertad de un
adolescente no eran bienvenidos. Tenias que ser un borrego más, con
aspiraciones a triunfar en la vida, a pisar al otro, a obedecer.
La cuestión es que dicha profesora me
suspendió en Junio, de Castellano, sólo por mi comportamiento
aunque hubiera asimilado esos conocimientos y superado los exámenes
con creces. Y es que me portaba mal, aparte de beberme el vino de los
profesores en el comedor, también pervertía al profesor de religión
con fotos porno encima de su pupitre. “Antón se llamaba y recuerdo
con cariño sus ceros y sus hostias con el borrador, un buen hombre,
en paz descanse”.
Esa polémica con el suspenso acabó con mis aspiraciones a ir a la selectividad ese mismo mes, con todos los conocimientos frescos, sabes? Y no pensaba pasar ese verano, a finales de los 90, estudiando sin disfrutar con mi novieta en el apartamento de la playa. Y como soy fiel a mis principios, no lo hice. Disfrute ese verano como el que mas, en buena compañía, fumando hash del bueno y sin abrir un puto libro.
Esa polémica con el suspenso acabó con mis aspiraciones a ir a la selectividad ese mismo mes, con todos los conocimientos frescos, sabes? Y no pensaba pasar ese verano, a finales de los 90, estudiando sin disfrutar con mi novieta en el apartamento de la playa. Y como soy fiel a mis principios, no lo hice. Disfrute ese verano como el que mas, en buena compañía, fumando hash del bueno y sin abrir un puto libro.
Pero si hubiese ido a la selectividad
en Junio, seguramente no hubiese acudido a la Facultad de Filosofía
de Barcelona y estaría ahora con mi carrera de medio ambientales o
quien sabe. Quizás, ya tendría una familia, una hipoteca y un buen
automóvil...pero eso es lo de menos.
No hay mal que por bien no venga y
gracias a esta carrera adquirí el habito de leer, cosa que antes de
costaba. Humildemente creo que es una carrera en la que adquieres
muchos conocimientos, la capacidad para seguir aprendiendo y ser
mejor persona incluso.
Sólo quería compartir con vosotros
esta pequeña reflexión que me ha venido a la cabeza en este sábado
lluvioso de Noviembre, gracias por vuestra atención.
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