Ya no hay Luna

Shae se fué

Me quedé yo y mi habitación y mi enfermedad y mi soledad

Todos juntos, bien apretaditos, para darnos calor.

Las estrellas y la Luna y el Sol ya no significan nada para mi;

Voy con la cabeza pisando el suelo, un suelo gris y mojado

Mojado por las lágrimas del solitario, del anónimo:

Del imbécil.

Una vez fui calor y aroma de romero;

Ahora del guerrero, su cadáver queda bajo el techo

De alguna barraca abandonada, donde ya no crecen flores

Y las piedras Y las revistas porno; ahuyentan la soledad de los hombres.


Y me tiro de cabeza al sueño, del que nunca despierto

Y siempre la misma respuesta nada,

Y crece el agujero en mi interior

Y ya no me quedan fuerzas

Y como el viento,

Estoy y desaparezco.

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